Sister Act

informació obra



Autoria:
Glenn Slater
Adaptació:
Dramatúrgia:
Cheri Steinkellner, Bill Steinkellner
Traducció:
Xavier Casadó
Intèrprets:
Mireia Mambo, Àngels Gonyalons , Fermí Reixach, Silvia Abril, Enrique Sequero, Juan Delgado, Gara Roda, Malia Conde, Hector Fernández, Ramón Balasch, Gerard Mínguez, Yanneris Sewer, Elena Talenti, Amparo Saizar, Meritxell Sota, Belia Martín, Anna Mateo, Lourdes García, María Arévalo, Patricia Paisal, Silvia Martí, Olga Hueso, Nacho Bergareche, Benjamí Conesa, Lucía Ambrosini, Lucy Lummis, Sergio Campoy, Jose M. Del Castillo
Composició musical:
Alan Menken
Escenografia:
Klara Zieglerova
Vestuari:
Lez Brotherston
Il·luminació:
Natasha Katz
So:
Mick Potter
Coreografia:
Mark Hummel
Caracterització:
Darren Ware
Direcció Musical:
Arnau Vilà
Direcció:
Carline Brouwer
Sinopsi:

La vida de Deloris Van Cartier, una cantante sin demasiado éxito, da un giro inesperado cuando, tras ser testigo de un asesinato, acude a un policía que la protegerá de los asesinos escondiéndola en el último lugar que ella hubiera imaginado, un convento. 

Rebelde e inconformista, Deloris, convertida en una hermana más, revolucionará la tranquila vida de la comunidad religiosa. Valiéndose de su enorme talento musical se ganará el cariño de sus nuevas compañeras, pero eso, no le librará de su pasado… 


Crítica: Sister Act

24/10/2014

Mejor que Lourdes

per Juan Carlos Olivares

A Sister Act se va –como proclaman Andreu y Whoopi– a pasar el rato. Un buen rato. Un rato de pura desconexión. Hasta el presidente Mas (“El atribulado”) se acercó al Tívoli para evadirse de la realidad que crece en las calles como bola de nieve. Dentro del teatro, un refugio de entretenimiento. La música de Alan Menken se inspira en el estilo del Philadelphia Sound, la música disco y el R&B de finales de los setenta. La banda sonora de la trastienda del Studio 54, el camerino de los sueños de una starlette que quisiera ser Patti Labelle. Suena como… sin exigirle al público un documentado viaje al pasado. La tentación del silencio vibrador del whastapp y el brillo de la pantalla son demasiado grandes. Este es el cambio más importante respecto a la película: homenaje a la Motown y los años sesenta. El libreto adaptado de Xavier Cassadó sigue con fidelidad la trama original sin que importe el anacronismo de los guiños locales. ¿Quién dice que en Filadelfia no conocen a Gracita Morales y Sor Citroën? Si el espectador se ríe, todo vale.

En el reparto, sorpresas. Ya sabemos que Àngels Gonyalos (madre superiora) es nuestra estrella de los musicales, que no podían fallar con la protagonista Mireia Mambo Boneke (arrolladora Deloris van Cartier) y que Sílvia Abril es una gran comedianta. Hasta que aquí todo es previsible. Menos lo es que Fermí Reixach (monseñor) se destape como un show-man roba-escenas, y que los malos malotes de la historia (Curtis y sus tres secuaces) se marquen dos fantásticos números con auténtico alma funky. Un tipo peligroso (Enrique Sequero) y tres hermanos Dalton (Antonio Curros, Ramón Balasch, Gerard Mínguez). Dos homenajes a Barry White y los Bee Gees con las mejores letras de todo el musical.

Una fiesta de monjas y monaguillos traviesos que en su último tramo se desmelena del todo para transformarse en una catedral del kitsch. ¿Han visto alguna vez esas vírgenes de plástico con pintura fluorescente? Pues aquí sale en tamaño de buda gigante. Y antes que nos hayamos recuperado del impacto la cubren de espejuelos como un tótem disco-fever, o una versión glam-hortera de la calavera de Damien Hirst. In-des-crip-ti-ble. La demostración final que Sister Act es una pequeña gamberrada, mucho menos convencional que su versión cinematográfica. Anatema light para todos los públicos.

Y dirán, ¿por qué no es el mejor musical de la cartelera? Porque después de tantos años y tantas escuelas dedicadas al musical es imposible conseguir la conjunción perfecta que exige el género: excelencia en baile, canto e interpretación. Fíjense si no en la sosería del poli enamorado y otros deslices.

Trivial