Written on Skin

informació obra



Direcció Musical:
George Benjamin
Músics:
Mahler Chamber Orchestra (MCO)
Intèrprets:
Christopher Purves, Barbara Hannigan, Tim Mead, Victoria Simmonds, Robert Murray, Rolando Villazón
Direcció:
William Christie
Sinopsi:

Una obra mestra del segle XXI

Basada en una llegenda occitana del segle XII, narra la història d’un ric senyor que encarrega un llibre sobre la història de la família. El llibre desperta la rebel·lia de la seva submisa esposa Agnès que sedueix l’escriptor i li fa canviar el contingut per que el seu marit la vegi com ella és realment. Això obre el camí a un final tràgic i cruel.

Aquesta versió semiescenificada dirigida per Benjamin David es basa en la realitzada per Katie Mitchell per al Festival d'Aix-en-Provence del 2012.

Crítica: Written on Skin

23/03/2016

Written on the skin: pintar con palabras

per Enid Negrete


Cuando hablamos de ópera contemporánea, la mayor parte de las veces, hablamos de un patrimonio desconocido, poco habitual y muy lejano al gusto del público asiduo a la ópera. Las óperas contemporáneas son formas de búsqueda de nuevas maneras de expresar al ser humano de nuestros días con toda su complejidad y al final, igual que en todos los siglos anteriores, hay obras que aciertan más que otras.

En este caso hablamos de un gran acierto: Written on the skin es una obra especialmente interesante, con una hermosa partitura y un libreto original, pasional e innovador.  Esta obra fue interpretada en su estreno en España por un elenco de excelente nivel y una orquesta, que bajo la dirección del propio compositor, nos debe de haber dado la versión más cercana a su concepción.

Se trata de una partitura en tres partes (la división no responde específicamente a tres actos a la usanza tradicional), para orquesta (con viola da gamba y armónica de cristal añadidos) y cinco solistas, sin coro. George Benajmin escribió para todas las voces: soprano, tenor, barítono, mezzo y –como es usual en tradición operística inglesa- contratenor.  Aunque todos tienen momentos muy bien logrados, el triángulo amoroso formado por Barbara Hannigan (soprano), Christopher Purves (barítono) y Tim Mead (contratenor) destacó por el alto nivel interpretativo, tanto vocal, como musical y escénico.

Entre los grandes aciertos de la partitura están la inteligente relación que logra entre las voces y la orquesta, pero también la relación entre ellas: la historia se cuenta a través de dúos, tríos y cuartetos llenos de emoción e interés, no sólo por su sentido dramático, sino por su musicalidad y la coloración orquestal, casi transparente, que nunca lucha contra las voces, sino realmente las acompaña y refuerza su sentido dramático. Es una música “dramática”, que funciona escénicamente, que nos permite comprender el mundo interior de personajes muy interesantes y complejos, pero que, además, crea atmósferas y subtextos para el espectador en todo momento.

Aunque Benjamin es alumno del compositor francés más importante de las últimas tres décadas, Oliver Messiane (1908-1992), debo decir que la mayor influencia que encontré en esta partitura es la de Benjamin Britten (1913-1976). Sobre todo en el tratamiento de las voces, la ausencia de leit motive y en la eficiencia escénica de la música, pero debemos admitir que, más allá de estas referencias, hay una clara personalidad propia en esta partitura. Esto quizá es una de las características menos comunes de las óperas de nuestros días y por ello, este estreno se vuelve una de los ejemplos de la supervivencia de la ópera como género.

El otro elemento primordial, para hacer de esta obra una ópera tan redonda y bien lograda, es el excelente texto de Martin Crimp basado en la leyenda del Trovador Guillem de Cabestany que fue recogida en ese compendio de la vida renacentista que es el Decameron de Giovanni Bocaccio (1313-1375). Este libreto, lejos de las convenciones de cómo contar una historia, plantea diversos planos de la realidad, tiempos distintos que conviven y sobre todo, hace que los personajes sean al mismo tiempo observadores y partícipes de la acción dramática.

El argumento es bastante tenebroso: una mujer iletrada, Agnés, casada en la infancia con un hombre rico, se enamora de un joven al que su esposo ha contratado para iluminar un libro. El chico le descubre a Agnés un mundo donde se pinta con palabras y terminan teniendo una relación amorosa. El marido se entera y mata al joven, obligando a su esposa a comerse el corazón de su amante.

En este caso, la historia es contada por tres ángeles contemporáneos, que, como he dicho anteriormente, son observadores y partícipes de la acción dramática y guían al espectador a través del mundo interno del triángulo amoroso.

El estreno se llevó a cabo en forma de concierto con la acción semi-escenificada. Nos quedamos con muchas ganas de ver la puesta en escena que hicieron en la Royal Opera House de Londres en 2013, pero vimos la misma versión que se ha presentado en las capitales más importantes de Europa y Estados Unidos. Otra cosa notable de esta ópera, ya que normalmente las nuevas composiciones están condenadas a pocas funciones en sus lugares de origen. En este caso podemos hablar de un éxito internacional desde su estreno en el festival de  Aix-en.Provence hace casi cuatro años.

Cuando se hable de la ópera como una forma caduca o que ya ha dicho lo que tenía que decir, hay que recordar las palabras de este compositor en su nota del programa de mano: “Las formas, evidentemente, cambiarán, evolucionarán, como ya sucedió en el pasado. Pero se tiene la necesidad de cantar para los demás y la gente quiere explicar historias y mostrar sentimientos a través del canto".