La font de la Pólvora

informació obra



Direcció:
Llàtzer Garcia
Autoria:
Llàtzer Garcia
Intèrprets:
Moha Amazian, Cristina Arenas, Esmeralda Colette, Pau Vinyals, Biel Montoro
Ajudant de direcció:
Roger Torns
Il·luminació:
Paula Miranda
Escenografia:
Paula Miranda
So:
Joan Solé
Sinopsi:

Una obra del dramaturg Llàtzer Garcia en diàleg amb els joves d’un dels barris gironins més perjudicats per la desigualtat

El barri de Font de la Pólvora rep aquest nom perquè està situat al peu de l’antic polvorí, i les aigües de la font sempre han tingut un gust lleugerament picant. El trobes passat el cementiri i enfilant la muntanya. Aquest barri no surt mai a cap postal gironina, només a les notícies, de tant en tant.

Allà, als anys setanta, es va construir una urbanització tancada per encabir bona part de la immigració més desafavorida. No va trigar a carregar l’estigmatització de la delinqüència i del tràfic d’estupefaents. Amb la crisi econòmica tot es va agreujar i el barri ha vist com augmentaven les dificultats per encaixar amb la ciutat actual.

Quin futur (i present) espera als joves de Font de la Pólvora?

Crítica: La font de la Pólvora

28/02/2021

Viaje a la frontera

per Juan Carlos Olivares

Entre finales de los cincuenta y setenta del siglo pasado, Catalunya se afanó por ordenar la migración económica y sus asentamientos no reglados. El primer paso fue erradicar el barraquismo histórico y recolocar a sus habitantes -los de siempre y los recién llegados- en nuevos barrios en la frontera de la ciudad reconocible. Polígonos residenciales de los que Font de la Pólvora de Girona es uno de sus últimos ejemplos, aunque arrastra idénticos problemas y estigmas sociales que sus antecesores.

En este gueto contemporáneo sitúa Llàtzer Garcia una propuesta que más que teatro documental se podría calificar de “teatro documentado”. Un proyecto situado entre Els nens desagraïts y No m’oblideu mai. Que la ficción es asumida a fondo se observa desde la aparición de Pau Vinyals frente al telón negro. Personaje alter ego del autor-director para narrar al espectador el cuento de los preliminares. Un relato de poder de Kafka y la estampa de una película expresionista. La aparición súbita del sonámbulo de El gabinete del Dr. Caligari.

Se abre el telón para descubrir un espacio lineal cerrado por otro telón negro para visibilizar un recuerdo de adolescencia que inspirará al autor-director el escenario de su investigación y su pieza dramática. Tras el segundo telón aparece Font de la Pólvora. Un decorado para un “no man’s land” de Koltés. Paisaje para un viaje de ida y vuelta. Los testimonios recogidos principalmente entre los jóvenes del barrio sirven tanto para denunciar el abandono enquistado como para cuestionar la relación que los “forasteros” de buena voluntad establecen con “el problema” y la misma noción de marginalidad. Quizá lo más interesante del discurso de Garcia es bajar del pedestal al samaritano y mostrarlo como delegado del sistema, y entender que existen otras maneras de vivir. Menos regladas, autárquicas y voluntariamente no integradas.

Otro acierto del montaje es la convivencia entre intérpretes con más experiencia teatral (Vinyals y Cristina Arenas) con otros con una trayectoria incipiente en los escenarios. Los primeros son los “forasteros” y los segundos (Moha Amazian, Esmeralda Colette y Biel Montoro) los oriundos de Font. Y lo más destacado es que la diferencia de calidad actoral es prácticamente imperceptible. Garcia ha construido un conjunto sólido, armónico, convincente, que se adapta perfectamente a la rápida sucesión de escenas y personajes. Ritmo sólo ralentizado en la excelente coda que introduce una inesperada y poética dimensión metateatral que fusiona el apagón del barrio con la falsa oscuridad de una sala de teatro.