Possê

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Sinopsi:

Després de 10 anys xafant places i carrers, Sound de Secà enceta un nou projecte itinerant amb una clara mirada contemporània, que reivindica l'espai públic com a lloc de trobada. Música, moviment, veu i expressió. Un espectacle que ens convida a sortir de les nostres cases per compartir un lloc i un moment, a mirar-nos als ulls i a entendre la percussió com un llenguatge de comunicació i no com una simple eina d’animació. Una peça que parla de la comunitat, de sumar i de connectar, que proposa un joc d’interacció i participació per tal de crear una atmosfera compartida. La percussió entesa com a símbol de reunió, ritual i celebració en una societat cada vegada més connectada però també, i paradoxalment, cada cop més individualista. #Territori #EspaiPúblic


Crítica: Possê

07/09/2019

Emoción a ritmo de batukada

per Alba Cuenca

Ocho jóvenes de la compañía española Sound de Secà nos proponen un acto colectivo a través del movimiento y la percusión. Para lograrlo cuentan con una energía desbordante, una buena coordinación y un ritmo contagioso. Sin ser un montaje especialmente nuevo ni espectacular, lo cierto es que consiguen crear un buen rollo emocionante.

Después de una primera coreografía en el punto de inicio en la que ya mezclan todos sus ingredientes, empieza su peculiar pasacalle. Sin parar de tocar todo tipo de instrumentos de percusión, desde el bombo hasta el triángulo, los artistas crean un recorrido con idas y venidas muy coordinadas en la que incluso interactúan con el público a su paso. A lo largo del espectáculo los bailarines se mueven, tocan e incluso cantan un tema tumbados en el suelo. El principal acierto recae en su actitud, plenamente activa e irradiante de expresividad. Eso es lo que hace que, como en una buena batukada, el ambiente invite a los espectadores a seguirles moviéndose al ritmo de la música.

Al final, después de los aplausos, llega el momento del bis, que aparece en forma de una pegadiza canción a capela. Les perdonamos lo naif de la letra, pues ni siquiera entonces podemos dejar de unirnos a la fiesta. Nada más lejos de su intención: Acaban el espectáculo invitándonos a cantar con ellos mientras se alejan entre la multitud. Y por un momento parece que todos estamos un poquito más unidos.