Aquesta peça, creada l’any 1998 és, sens dubte, una de les obres coreogràfiques més fascinants d’Anne Teresa De Keersmaeker, una dansa extraordinària acompanyada per una potent partitura de percussió de Steve Reich, compositor minimalista nord-americà. La partitura es basa en un motiu rítmic repetit de forma obsessiva, que es multiplica i es desenvolupa per assolir una rica varietat de textures. I per primer cop en la història d’aquesta peça, la música serà interpretada per estudiants de l’ESMUC, l’Escola Superior d’Estudis Musicals de Catalunya, dirigits per Miquel Bernat, component d’Ictus juntament amb altres membres d’aquesta formació
Numerosos público entre el que se encontraba la crème de la crème de nuestra danza contemporánea acudieron a la cita con el emblemático grupo Rosas en Mercat de las Flors. Esta compañía volvía a nuestra ciudad para presentar Drumming Live (1998), un elegante espectáculo en el que su autora, Anne Teresa de Keersmaeker, directora del grupo, profundiza en la danza en su estado puro, bajo las caudalosas notas de la composición Drumming (1971) del compositor minimalista, nacido en Nueva York, Steve Reich. La potente partitura de percusión es interpretada de forma convincente en directo por el grupo Ictus Ensemble y por músicos de l’Escola Superior de Música de Catalunya ESMUC. El resultado es un trabajo de corte abstracto, vital, matemático y bello en la línea de las obras de esta compañía, que ahora se admira como un clásico de la danza contemporánea, teniendo en cuenta el giro estético y gestual que ha dado este género, solo hay que comparar el trabajo de Rosas con otros grupos, por ejemplo los también bélga, los Ballets C de la B, por citar a uno.
Anna Teresa de Keersmaeker ha creado diversas a piezas con música de Steve Reich, la primera de ellas Fase en 1982 y Rain en 2001. En Drumming Live utiliza la partitura musical, que se caracteriza por un motivo rítmico y cuatro movimientos que desembocan unos en los otros, para crear su propia fuga coreográfica. El movimiento nace de una larga frase básica, una secuencia de dos minutos a la cual se aplican variaciones en el tiempo y en el espacio. Los diez magníficos bailarines de Rosas repiten esta frase siguiendo el movimiento de una espiral que se abre o se encoje, una característica que inició en Ottone-ottone, un trabajo de esta artista de 1988. El resultado es un baile vital y enérgico en el que la rica frase coreográfica se combina con el gesto cotidiano de forma fluida. No hay una disciplina de colocación corporal, ni tampoco una marcada personalidad en el movimiento de brazos, pero es un baile seductor y expresivo que atrapa al espectador.
La coreógrafa es una perfecta manipuladora del espacio y del tiempo. La arquitectura que construye con su movimiento permite observar las infinitas posibilidades que tiene el bailarín en el espacio a través de un vocabulario mínimo de formas simples y geométricas. Mención especial merece la puesta en escena de Drumming Live. Se ha utilizado todo la amplitud del escenario del Mercat y el autor de la escenografía y luces, Jan Versweyveld, lo ha bañado de una luz naranja, atravesándolo con una alfombra, también naranja, con dibujos geométricos. Una larga barrera blanca separa a los excelentes músicos, ─ el grupo Ictus y músicos de l'ESMUC─, de los bailarines. Hay momentos que la extraordinaria partitura musical prevalece sobre la coreografía.