Juan Diego Flórez

informació obra



Músics:
Orquestra de Cadaqués, Lina Tur Bonet (violí solista)
Intèrprets:
Max Emanuel Cencic (contratenor)
Sinopsi:

L’excepcional tenor torna al Festival Castell de Peralada 2015 amb un concert d’òpera en el que repassarà part del repertori que l’ha consolidat com un dels ja llegendaris en el món de les veus i de l’òpera, principalment amb àries del repertori francès, acompanyat per orquestra simfònica, i sota la direcció musical de Espartaco Lavalle. Única oportunitat a Catalunya de tornar a gaudir de l’excel·lència i el virtuosisme del gran tenor peruà.

Crítica: Juan Diego Flórez

14/08/2019

El divo se divierte Juan Diego Florez en Peralada

per Enid Negrete

Uno de los puntos culminantes del Festival de Peralada este año era el concierto del famoso tenor peruano Juan Diego Florez, acompañado por la Orquesta Sinfónica del Vallés y la soprano armenia Ruzan Mantashyan.

Este recital es una clara muestra del lugar donde se encuentra en este momento la carrera de uno de los tenores más importantes de los últimos veinte años. Con un fraseo siempre elegante y hermoso, con un timbre algo más opaco que antes, pero siempre de una gran belleza y que nunca cambia de color en todo el registro, sin tampoco mostrar cansancio o falta de fiatto, nadie puede negar que Florez es un gran cantante. El repertorio del concierto se acercó más a la escuela francesa y al romanticismo italiano, llegando incluso a abordar Puccini, obras para las que no parece que tenga herramientas suficientes, pero que aborda desde al corrección y el buen hacer.

Su trayectoria no puede regresar al mundo de la coloratura y quizá este cambio de repertorio no sea el mejor, pero también se entiende que es el que toca abordar. Aún así, no puede negarse que es un deleite escucharlo.

Por su parte Mantashyan es una soprano con un timbre de clara belleza, desgraciadamente los agudos suenan descontrolados y muchas veces estridentes, pero logró momentos de muy buen hacer interpretativo sobre todo con el Oh mio babbino caro... que dio como ancore.

La OSV bajo la batuta de Guillermo García Calvo hizo un buen trabajo, excepto por la parte de los cornos que siempre se sentían inseguros en el ataque y poco precisos.

El divo comenzó a divertirse con los ancores, donde mostró su lado más juguetón y poco solemne. El público parecía encantado, incluso interactuando con él, pero los que lo vimos en sus momentos de mayor esplendor extrañamos ese brillo vocal increíble y esa seriedad interpretativa que tanto nos enamoró.