Les Grands Ballets de Montréal. 2019/20

informació obra



Direcció:
Ivan Cavallari
Coreografia:
Ivan Cavallari
Sinopsi:

Els coreògrafs Edward Clug i el traspassat Uwe Scholz ens proposen un programa doble suggeridor que viatja de la tenebra a la llum: del lament de Pergolesi a través del desolat Stabat Mater a la Setena simfonia de Beethoven, definida per Wagner com “apoteosi de la dansa”.

El romanès Clug llegeix la peça de Pergolesi a partir de la contraposició del femení i el masculí amb colors enfrontats per remarcar la dualitat eros-thanatos, mentre que Scholz ofereix una visualització de la simfonia beethoveniana sobre una coreografia d’arrels eminentment clàssiques.

Una celebració festiva dels cossos dels ballarins i les ballarines en un dels espectacles que més bé defineixen la companyia nord-americana.

Crítica: Les Grands Ballets de Montréal. 2019/20

17/09/2019

La claridad de los Ballets Canadienses

per Enid Negrete

La sobriedad y el minimalismo están mal entendidos en nuestros tiempos. No se trata de no tener elementos, se trata de sólo usar lo mínimo para tener el máximo resultado visual, semiótico y emocional. Esta es la lección principal que nos deja este espléndido espectáculo, que gracias a su uso exacto de los elementos justos, nos regala una claridad interpretativa poco común.

El espectáculo comenzó con el conmovedor Stabat Mater de Giovanni Batista Pergolesi (1710-1736) escrito cuando el joven y talentoso compositor ya estaba enfermo de tuberculosis y veía próxima su muerte, que sucedería el mismo año de su composición. La coreografía de Edward Clug para esta obra, nos contó la historia de la pérdida y la injusticia desde los elementos más modernos del trabajo coreográfico, como la movilidad del centro del cuerpo, casi sin usar las extremidades, el espacio vacío, el uso de una coloración escénica sólida, sin matices, mientras un hombre que se ata a sí mismo frente a todos los demás.

En el foso, además de la orquesta estaban Kimy Mc Laren (soprano)-con un fraseo un poco descuidado y agudos quizá demasiado metálicos para esta obra- y Maude Brunet, una excelente mezzosoprano, con una vos hermosa y redonda, perfecta para este repertorio.

La limpieza tanto técnica, como conceptual y visual es el elemento más evidente de esta parte. Esto hablando del escenario, porque en la orquesta hubo ciertos desajustes en las cuerdas al inicio de la obra. Es justo decir que fue el único, el resto de la representación la orquesta bajo la batuta de Dina Gilbert fue muy eficiente y precisa.

Por su parte Uwe Scholz (en esta ocasión, y debido a su fallecimiento hace cinco años, se hizo una adaptación que firmó Ivan Cavallari, director de la compañía) abordó la 7ª sinfonía de Ludwig Van Beethoven (1770-1827). por demás conocida, pero cuya lectura coreográfica nos dio un punto de vista vital y festivo muy bien logrado.

Excelentes bailarines y números de conjunto, coreografías interesantes, innovadoras y que te hacían prestar atención a los acentos musicales, así como un ejemplar uso de los elementos escénicos ( la luz, el color o el uso del espacio) hicieron de este espectáculo un gran principio de la Temporada 2019-2020 del Gran Teatre del Liceu de Barcelona.