Mongrel

informació obra



Composició musical:
Chris Lancaster, Yamila Ríos
Músics:
Chris Lancaster (cello), Yamila Ríos (veu, música electrònica), Maths Tärneberg (percussionista)
So:
Yamila Ríos
Dramatúrgia:
Bodil Persson
Escenografia:
Kristin Torp
Vestuari:
Kristin Torp
Il·luminació:
Loes Schakenbos
Text:
Jérôme Delbey, Toby Kassell, Marina Mascarell
Ajudant de direcció:
James O’Hara
Intèrprets:
Astrid Boons, Jérôme Delbey, Toby Kassell, Maxime Lachaume, Fan Luo, Waldean Nelson, Anna Ozerskaia, Dorotea Saykaly, Ekaterina Shushakova, Florian Teatiu, Lee-Yuan Tu, Arika Yamada
Producció:
GöteborgsOperans Danskompani, Grec 2016 Festival de Barcelona , La Central del Circ
Companyia:
GöteborgsOperans Danskompani
Sinopsi:

Una peça de Marina Mascarell en la qual la coreògrafa valenciana fa una radiografia de la societat escandinava des de diferents punts de vista. I ho fa a partir de la Llei de Jante, manifest social que advoca per la igualtat i la justícia però darrera del qual se n’amaguen extraordinaris nivells de conformitat i consens, d’una homogeneïtat gairebé asfixiant.

Espectacle finalista de dansa internacional. Premis de la Crítica 2016

Finalista a la categoria de coreografia dels Premis de la Crítica 2016

Crítica: Mongrel

05/12/2016

EL PODER DE LA MANADA

per Carmen del Val

Notable entrada de público en el Mercat de les Flors de Barcelona, la noche del pasado viernes, ante la actuación por primera vez en nuestra ciudad del grupo sueco, la Göteorsoperans Danskompani, que eligió para su debut la obra Mongrel de la coreógrafa valenciana Marina Mascarell (Oliva. 1980). Al finalizar el  espectáculo, la opinión del público se dividió. Hubo espectadores que se pusieron en pie para aplaudir, mientras que otros permanecieron sentados en sus butacas, indiferentes ante lo que acaban de ver, éstos últimos fueron mayoría.

Mongrel, cuya traducción en sueco es perro callejero, tiene entre diversas fuentes de inspiración: el libro El extranjero de Camus, poemas de Goethe, el cine de Bergman, La ley de Jante, pero muy especialmente la película del director sueco, Lars von Trier, de 2003,  Dogville, cuya protagonista, Nicole Kidman,  se anula como individua y se convierte en una esclava para ser aceptada por la comunidad donde vive. Y algo tan escalofriante late en la la coreografía de Mascarell, su reflexión se centra en el duro castigo que recibe, en algunas sociedades modernas, el individuo que destaca y quiere huir del grupo al que pertenece, en Mongrel el colectivo ejerce de verdugo castrador.

Esta interesante y perturbadora idea se convierta en la obra de Marcarell en una característica de la sociedad sueca. Sin embargo este cuestionable y apasionante pensamiento no se traduce escena en un baile con garra. El vocabulario coreográfico de esta obra no es rico en registros y las frases coreográficas son reiterativas, es evidente que nacen de la danza improvisada de sus doce magníficos intérpretes, pero Mascarell no ha sabido dinamizar su fuerza y canalizar  en movimiento la trascendencia de las ideas que quiere trasmitir. A lo largo de Mongrel hay  imágenes de una gran belleza, ya que los bailarines se mueven, en la escena desnuda e inmensa del Mercat, como formando un todo. En ocasiones son un grupo, en otras una amenazante ameba y casi siempre un tribual sin piedad,  Las intenciones del grupo son dinamizadas por la acertada escenografía de Kristin Torp, formada por acordeones de cartón de diferentes tamaños que se convierten en  abanicos, murallas y hogares. Aunque el baile no es rico coreográficamente sí  que destila la frialdad e hipocresía que emana de la sociedad, que Mascarell ha querido plasmar.

Mención especial merece la adecuada y sugestiva  música creada por el neyorquino Chris Lancanster, que interpreta en directo al chelo, junto a la ora compositora, la madrileña Yamila Ríos, sus pasajes sonoros son fascinantes, transportan al público a parajes inóspitos. Ambos junto a la percusión de Manths Tärneberg, cuando golpea el hielo, transmitan el carácter gélido de una sociedad sin piedad.