Nosotros no nos mataremos con pistolas

informació obra



Direcció:
Víctor Sánchez Rodríguez
Intèrprets:
Ramon Méndez de Hevia, Laura Romero, Lara Salvador, Bruno Tamarit, Silvia Valero
Escenografia:
Jénnnifer Pérez
Il·luminació:
Ximo Rojo
Ajudant de direcció:
Teresa Juan
Vestuari:
Berta Cortina, Almudena González
Composició musical:
Jorge Pérez, Tortel
So:
Víctor Sánchez Rodríguez
Vídeo:
Miguel Ángel Amores
Caracterització:
Amparo Sánchez
Dramatúrgia:
Marta Bautista, Zilda Mª Torres
Sinopsi:

16 de juliol, dia de la Verge del Carme. Una reunió de vells amics en un poble amb mar. Feia temps que no es veien tot i que no saben per què van deixar-se de veure. El poble sencer es prepara per festejar però no és la única efemèride del dia. Hi ha una altra, però ningú no vol recordar-la.

Hi ha un dinar que acaba en una altra cosa. Molts records, alguns enverinats. Al carrer, una processó. Una amiga plora quan escolta la música i no sap dir per què.

El dia avança i alguns tenen l’esperança que la reunió pugui arreglar les seves vides. La nit caurà intentant recuperar tot el temps perdut. Cap a on es dirigeix la generació dels que van néixer als 80?

Espectacle guanyador dels Premios Max a millor autoria revelació, 2016

Crítica: Nosotros no nos mataremos con pistolas

10/05/2018

Y tú, ¿eres feliz?

per Alba Cuenca Sánchez

Vivimos en una sociedad de apariencia feliz. Nos empeñamos en responder una y otra vez que estamos bien, que la vida nos sonríe. Publicamos ficciones perfectas en nuestras redes sociales. Huimos de las llamadas malas vibraciones y consideramos la tristeza como un defecto que nos hace débiles. Esa es la sociedad que retrata Nosotros no nos mataremos con pistolas, una tragicomedia costumbrista contemporánea que le valió un Max a su autor y director Víctor Sánchez Rodríguez.

Una cena de reencuentro entre viejos amigos treintañeros es el contexto en el que se desarrolla la trama. Pero el motor de la obra gira en torno al contraste. La modernidad frente a la tradición. La nostalgia frente al futuro incierto. La alegría del reencuentro contra la efeméride de un hecho trágico. Pero sobretodo, la diversidad de caracteres entre sus personajes. Los cinco actores, en escena prácticamente durante las dos horas de la función, mantienen un pulso continuo que les lleva a transitar por un compendio de intensas emociones. Los personajes se ríen, se enfadan, se insultan, se abrazan, se drogan, se besan y en definitiva dan rienda suelta a una amistad tan imperfecta como todas. Y pese a que cada personaje tiene su propia historia oculta, lo cierto es que ninguno ha conseguido esa utópica dicha que se les (nos) había vendido.

La puesta en escena no utiliza el recurso del contraste tanto como podría, y se limita a una representación realista sin grandes extravagancias. Los propios personajes son los que nos abren y cierran la casa al principio y al final de la obra, invitándonos a adentrarnos en un trocito de su mundo, a ser voyeurs de su intimidad.

El atractivo de la pieza de las compañías valencianas Wichita Co. y Tabula Rasa recae pues en la forma de interpelarnos. Vernos o no reflejados en los personajes. Pensar en si estamos o no de acuerdo con sus formas de vivir y actuar. Preguntarnos si han pasado una buena o una mala noche. Y cuestionarnos si buscar la felicidad resulta al final tan indispensable.

Trivial