Adeu Arturo

informació obra



Direcció:
Jordi Milán
Intèrprets:
Xavi Tena, Annabel Totusaus, Núria Benet, Montse Amat, Toni Sans, Víctor Gómez , Miquel Arnau, Virginia Melgar, Alex Gonzalez, David Ramírez, Filomena Martorell
Companyia:
La Cubana
Sinopsi:

‘Adeu Arturo’ parla del mateix de sempre, de teatre. De el teatre que fem a la nostra vida quotidiana; el teatre que hi ha al carrer, als mercats, en les nostres feines, a la família, amb les nostres amistats i també socialment, on despleguem les nostres habilitats interpretatives en tota classe d'actes, "paripés", festes, casaments, batejos, comunions i enterraments.

 A partir de la mort als 101 anys d'edat de l'polifacètic artista internacional Arturo Cirera Mompou, el públic coneixerà el veritable guió de la vida d'aquest conegudíssim escriptor, pintor, escultor, col·leccionista d'art, poeta, compositor musical, dramaturg, actor i director.

 ‘Adeu Arturo’ és un cant a la vida i de com viure-la intensament. Una esbojarrada comèdia, amb tocs "surreals" que, com sempre, estarà amanida amb les coses que ens caracteritzen i a el més pur estil de La Cubana: amb participació del públic, sorpreses, música i molt d'humor.

Crítica: Adeu Arturo

14/02/2022

Un baúl de recuerdos

per Juan Carlos Olivares

La Cubana es igual a felicidad. Cientos de miles de espectadores han salido de sus espectáculos en estos cuarenta años de compañía contentos, oxigenados de risa, livianos de espíritu como sólo está reservado a los niños y con el cansancio gustoso de un amanecer de fiesta mayor. Como una estrofa de Serrat. Gran responsabilidad que han asumido siempre con alegría e ingenio, reinventando una y otra vez el teatro popular con un desinhibido apego al barroquismo visual y el exceso caricato. Más es más, como una canción de Fangoria.

Con esas mismas ganas de divertirse, la ansiedad de la recompensa del reencuentro tan esperado y la esperanza de dejar en la puerta del Coliseum el hastío de la excepcionalidad, acude el público al estreno de Adéu Arturo. Dentro, un primer golpe de realidad. La parodia del funeral-homenaje del mecenas, artista cosmopolita y bonvivant  Arturo Cirera Mompou (personaje que podría estar en Vida privada de Josep Maria de Sagarra) se ha adaptado a los tiempos que corren: el caos organizado y el jolgorio colectivo se ha restringido al mínimo permisible. Menos gincama, menos extras disfrazados, menos público invitado a subir al escenario. Una “cubanada” con sordina.

Quizá no sea el momento más adecuado para un show de La Cubana, aunque sea lo que más necesite un público con ganas de paréntesis festivo.

Entonces, en medio de la función que evoluciona inesperadamente hacia el déjà vu, el espectador mira de reojo el reloj del móvil que consulta con poca disimulada avidez el vecino de localidad. Un gesto suficiente para salir de la burbuja. Pastilla roja de Matrix. Y aparece en toda su crudeza el desgaste de la fórmula y una compañía que la sirve sin la gloriosa complicidad -con excepciones- de sus antecesores. Cuando ellos mismos eran la fórmula mágica.

El baúl de los recuerdos -cantaba Karina- siempre ha estado abierto en La Cubana, pero esta vez falla la anécdota que les dé nueva vida. La biografía de Arturo y su círculo de amistades es un pegamento teatral demasiado débil para mantener en pie el tinglado “cubanero”. La primera parte es una sucesión de números musicales tan aleatorios como la escaleta del canal de televisión que disfrutaban las Teresinas. Un desfile de asociaciones frikis y estrellas renqueantes domiciliadas en Sunset Bulevard. La segunda es una adaptación del sainete de Campanadas de boda. Y el epílogo es un no saber cómo cerrar en alto la función. La fiesta esperaba en la calle, con un generoso resopón. Chocolate caliente y bollería variada que los asistentes deglutían como si no hubiera un mañana. Ocupando pacíficamente la Gran Via, la charanga animando la noche y mojando fartons fuimos otra vez felices. Que a eso hemos venido.