Alpenstock

informació obra



Autor:
Rémi de Vos, Los Modernos
Dramatúrgia:
, Ricard Soler
Direcció:
Ricard Soler
Adaptació:
Mònica Bofill, Ricard Soler
Intèrprets:
Enric Cambray, Lara Salvador, Armand Villén
Traducció:
Mònica Bofill, Ramon Minoves
Assesor de moviment:
Sarah Anglada
So:
Guillem Gefaell
Escenografia:
Adrià Pinar, Víctor Peralta
Il·luminació:
Adrià Pinar, Víctor Peralta
Vestuari:
Eli Siles
Caracterització:
Rut Fulgado
Companyia:
Los Modernos
Sinopsi:

Al seu xalet, en Fritz i la Greta viuen una vida confortable ben arrelada a les tradicions del Kyrol. Però un dia, la seva tranquil·litat es veu truncada per la compra d’un detergent al mercat cosmopolita. Us ho imagineu? Un detergent comprat al mercat COSMOPOLITA! Això només pot generar confusió. I enmig d’aquest desgavell arriba en Josip, una visita completament inesperada.

Alpenstock és una comèdia boja i absurda amb ingredients tan dispars com un piulet tirolès (un alpenstock), una fregona o una verge de Nuremberg. Una farsa que ens arrossega in crescendo cap a un espiral d’humor negre. Una peça incorrecta que amb un humor assassí es revela com un retrat cru del nostre benestar occidental.

“La majoria de gent no obre mai la boca. Si la majoria silenciosa calla per naturalesa no és menys majoritària per definició. Un dia aquesta majoria silenciosa acabarà per adonar-se’n i aquell dia el seu silenci majoritari farà molt soroll. Hem de confiar en el futur”.

Finalista del Premi BBVA de Teatre 2018

Crítica: Alpenstock

27/12/2017

Un cuento gamberro

per Alba Cuenca Sánchez

Había una vez, en un pueblecito de los montes del Tirol, una pareja tradicional que vivía siguiendo las convenciones moderadas del nacionalismo conservador. Todos los días, Fritz se armaba con su maleta de funcionario para sacar adelante a su patria y a su familia, mientras Greta cumplía sus obligaciones de esposa entregada a la limpieza y el hogar. La pareja vivía en plena armonía gracias a la comunión cotidiana por la que cada miembro cumple con su deber y posición. Incluso vestían, de puertas a fuera, una impoluta y sonriente máscara para enseñar al mundo cuan perfecta era su vida. Sin embargo, un fatídico día la modélica relación se vio truncada por aquella que la RAE aún define como miembro del sexo débil. El objeto de la discordia no fue una manzana sino un detergente comprado en el mercado cosmopolita, nido de culturas y diferencias raciales. Desde aquél día nada volvió a ser lo mismo… O sí.

La compañía Obskené presenta con Alpenstock de Rémi de Vos una sátira extrema y absurda en la que machismo, conservadurismo, nacionalismo y racismo quedan ampliamente ridiculizados. Pese a su intención rompedora, lo cierto es que el espectáculo resulta poco mordaz ya que no interpela al espectador: Tan solo le sitúa en una alejada y por ello cómoda posición. Contrariamente a lo que se ha publicitado, no se trata de una crítica a un determinado partido político sino a unos pensamientos tan ampliamente exagerados que muy difícilmente van a ser compartidos o admitidos. Vemos un guiñol, una parodia y unos personajes que por remotos no pueden hacernos replantear nuestra forma de pensar o de actuar.

Ahora bien, pese a no llegar a ser una obra especialmente perturbadora, sin duda es una propuesta cómica, diferente y gamberra, con un gran trabajo en energía y puesta en escena. Ricard Soler dirige al equipo con movimientos casi coreográficos – el movimiento asistido por Sarah Anglada se convierte en un personaje más - y un ritmo dinámico que potencian el humor macabro y esperpéntico. Con el permiso de unos notables Arman Villén  y Enric Cambray, destacaré el trabajo de Lara Salvador, la única que está constantemente en escena. La entrega de la actriz es absoluta en todo momento, ya sea acompañando los designios de Fritz con una sonrisa de anuncio de dentífrico, desnudándose metafóricamente ante el público o dejándose vencer por sus pasiones más ocultas.

Y por supuesto, hay que hablar de la cuidada estética: El vestuario y la caracterización plastficadas de Eli Siles y Rut Fulgado viene compenetrado con una completa escenografía de Adrià Pinar y Víctor Peralta. El rosa chicle de toda la casa acompaña divinamente los valores del mundo “Barbie” en el que viven los personajes. En este sentido, la música y el espacio sonoro de Guillem Gefaell son también elementos fundamentales, con una catarsis final especialmente divertida.

Con todo, Alpenstock es una propuesta arriesgada, llamativa y muy cachonda que lleva al extremo caricaturesco la superficialidad. Un cuento para adultos, de moraleja poco definida pero para nada inocente.