If (l'últim desig)

Teatre | Dansa

informació obra



Direcció:
Vero Cendoya, Gabriela Izcovich
Intèrprets:
Alba Florejachs, Gloria Sirvent, Vero Cendoya
Ajudant de direcció:
Mercè Vila Godoy
Il·luminació:
Sylva Kuchinow
Escenografia:
Sebastià Brosa, Sergi Corbera
Vestuari:
Laura García
Composició musical:
Adele Madau
Autor:
Josep Maria Miró
Sinopsi:

L'escenari convertit en un decadent càmping atemporal. Tres dones. Tres germenes hi toronen on van passar els estius de la seva infantesa amb un propòsit. Complir l’ultim desig de la seva mare: Ser enterrada en el mateix càmping on han compartit tants moments.

Aquest propòsit constitueix el pretext per mirar enrere i fer balanç. La parcel·la del càmping, el marc on es projecten els seus desitjos i aspiracions, i en el qual se succeeixen escenes i monòlegs que presenten a cadascuna d’elles i la relació que les enfronta. Amb els seus records sobre la taula, comencen a sorgir les imatges d’allò que volien ser i on realment han arribat.

IF (L’últim desig) és un viatge emocional on el cos i la paraula ens porten de la mà cap a un ambient sòrdid i oníric , carregat de records , flashbacks i personatges imaginaris que simbolitzen la complexitat d’un dels màxims motors vitals. EL DESIG.

Crítica: If (l'últim desig)

12/02/2018

Estrella fugaz, pide un deseo

per Alba Cuenca Sánchez

Tres hermanas vuelven al viejo camping donde pasaron parte de su infancia para enterrar a su madre. Lo que empieza de forma más bien clownesca, pronto deriva en algo mucho más hondo. Y es que el lugar, nido de recuerdos, dispara su melancolía y nos descubre poco a poco sus caracteres y sus anhelos más profundos.

Vero (Cendoya), Glòria (Sirvent) y Alba (Florejachs), que comparten nombre con las actrices que los encarnan, desnudan sus pensamientos para darnos a entender cómo afrontan sus miedos y sus frustraciones ahora que ya rondan la cuarentena y sus expectativas vitales no han sido cumplidas. El papel de la mujer frente al del hombre, la complejidad muchas veces subestimada de las enfermedades mentales o el cuestionamiento del dolor usado como herramienta de explotación son algunos de los temas que toca la pieza. Como en la realidad, lo absurdo abunda y aparece mezclado con humor, ironía y la aparente sencillez de la cotidianidad. 

La primera obra de texto dirigida por Cendoya alterna escenas oníricas marcadas por la danza y el movimiento con diálogos y monólogos naturalistas llenos de verdad, con pensamientos y frases inacabadas, repetidas o inconexas. Las ideas y los sentimientos brollan en las protagonistas de forma desordenada, cosa que dota el montaje de vida y sensibilidad. Todo ello con roturas de la cuarta pared que interpelan con fuerza al público. La escenografía, la iluminación y el sonido complementan muy bien la puesta en escena, transportándonos en ese ambiente campestre, cutre, pero también íntimo, tranquilo y de alguna forma lleno de personalidad.

Ante la tristeza, el montaje nos propone respirar, contemplar el cielo, pedir un deseo a una estrella fugaz y sentir la magia del momento. Puede que no solucione los problemas, pero la paz casi mística de una noche estrellada ayuda a las protagonistas, y a todos, a recuperar las fuerzas para seguir adelante.