La cena del rey Baltasar

informació obra



Intèrprets:
Jesús Barranco, Enrique Cervantes, Rubén Frías, Kev de la Rosa, Alejandro Pau, Antonio R. Liaño
Adaptació:
Carlos Tuñón
Dramatúrgia:
Sergio Adillo
Ajudant de direcció:
Sergio Adillo
Il·luminació:
Miguel Ruz
Vídeo:
Javier de Pascual, Gonzalo Bernal
Direcció:
Jaume Pérez
Autor:
Juli Disla
Companyia:
Ephrat Asherie Dance, Dani Pannullo
Sinopsi:

La companyia sorgeix el 2013 amb l’objectiu d’investigar els gèneres i els dispositius escènics tradicionals. Ara presenten un acostament contemporani al gènere de l’acte sacramental amb una adaptació de Calderón de la Barca. Un home somia que és Baltasar ―rei bíblic que va impulsar la construcció de la torre de Babel― i convida els comensals a un sopar per commemorar les seves victòries. L’espectacle inverteix la relació de l’espectador amb la representació. D’entre tot el públic, 12 espectadors podran seure a taula amb els actors i es veuran involucrats dins de la peça, com a participants de l’acció dramàtica.

Crítica: La cena del rey Baltasar

12/09/2015

Falla la unión de la fórmula con la dramaturgia

per Elisa Díez

Estamos invitados a una cena muy especial, los elegidos se sentarán a la mesa, el resto se quedaran en la barrera. La compañía los Números Imaginarios hace posible lo imposible como mezclar un acto sacramental de Calderon de la Barca con teatro de inclusión del espectador

A pesar de que la decadencia es el tema más recurrente de la obra, el parte cómica es la mejor parte del montaje. Nos recibe un hombre que sueña que es el Rey Baltasar (quien impulsó la construcción de la torre de Babel) y nos invita a cenar para rememorar sus victorias. En vez de encontrar un ambiente de alegría por la conmemoración, nos recibe un ambiente desolador, con un personaje débil, inútil y que sólo atiende al dictado de los que un día fueron sus súbditos

La cena del rey Baltasar necesita de unas tijeras para cortarle los 30-40 minutos que le sobran al espectáculo y una lija para limar una dramaturgia donde el acto sacramental está demasiado forzado, no hay transiciones, lo que hace pensar que se ha introducido con calzador. La fórmula podía servir para representar un acto sacramental, como es el caso, como otro texto corto clásico. Simplemente se tendría que cuidar los impasses para que no se noten los saltos entre el texto y lo añadido.

El papel del espectador es elegido por uno mismo, dependerá de las ganas de cada cual de ser más o menos activo. Te puedes quedar en la oscuridad, sentado y sin mediar palabra o puedes ser partícipe del ágape de una comida más espiritual que terrenal.