"La morta" de Pompeu Crehuet

informació obra



Autoria:
Marc Crehuet
Direcció:
Marc Crehuet
Intèrprets:
Anna Bertran, Xavier Bertran, Francesc Ferrer, Betsy Túrnez
Escenografia:
Sebastià Brosa
Il·luminació:
David Bofarull (a.a.i.)
Vestuari:
Míriam Compte
Sinopsi:

El dramaturg Marc Crehuet, en plena crisi creativa després de l’èxit de la seva obra El rei borni, rep la visita de l’espectre del seu besavi, Pompeu Crehuet, que també era dramaturg. Pompeu li demana que dirigeixi la seva obra més reeixida perquè la gent el reconegui, per fi, com a un autor canònic de les lletres catalanes.

En Marc intenta esquivar la proposta, però la determinació del seu besavi és molt forta i es veurà obligat a lluitar per aixecar una obra de principis del segle passat que sembla no interessar ningú, sota la supervisió constant del seu besavi mort.

Crítica: "La morta" de Pompeu Crehuet

15/07/2020

Benvenida sea la comedia

per Alba Cuenca Sánchez

El miedo al fracaso y la necesidad de dejar huella, de que el mundo sepa quién eres una vez hayas desaparecido. Estos son los grandes temas de La morta de Pompeu Crehuet, una comedia en la que el autor y director Marc Crehuet se atreve a colocarse en el centro de la ficción siete años después de haber escrito su primer gran éxito, El rei borni. En ella también revive a su bisabuelo, autor teatral que cosechó 17 obras a principios del siglo XIX pese a que ninguna de las mismas tuvo tanta repercusión como la primera. En la creación actual, el Crehuet mayor aparece en la vida de su bisnieto en forma de espíritu y ambos deciden restaurar su apellido en la historia de la literatura catalana.

Como comedia funciona como la seda. Ágil, dinámica y con un perfecto control de los tempos. No en vano está interpretada por un elenco que se encuentra plenamente en su salsa. Es el caso de Betsy Túrnez, que se mantiene en su registro habitual que tantas carcajadas nos provoca. También Francesc Ferrer sigue en la tesitura del loser simpático que ya demostró en el monólogo Ramon. Como espíritu, Xavier Bertran se desenvuelve entre miradas asesinas y rabietas infantilizadas, llegando a recordar a ese personaje de Lo Cartanyà que acompañó al actor durante años. Y Anna Bertran complementa el conjunto en el papel de una cuestionable periodista cultural, más preocupada por su aspecto y por el morbo que por las noticias en sí.

Todos ellos hacen lo que saben hacer y lo hacen muy bien. Y no lo tienen fácil, pues interpretan a varios personajes con entradas y salidas frenéticas y sus correspondientes cambios de vestuario (Míriam Compte). El espacio escénico rectangular (Sebastià Brosa) es meramente ilustrativo pero vistoso, además de que el telón que oculta el escritorio de los Creuhets le añade al realismo un necesario toque de fantasía. También sorprenden las proyecciones de la pared (Francesc Isern), parecidas a hologramas en dos dimensiones y muy compenetradas con los movimientos del elenco.

Como entre broma y broma la verdad se asoma, se esconde en la obra una cierta crítica a los elementos del ecosistema teatral. Por supuesto a los desequilibrios de la propia acción creativa, pero también a la dificultad de llevar un proyecto a escena y a la desigualdad de salas - las grandes lo dominan todo y en las pequeñas hay que pagar para poder trabajar-. El problema llega cuando, en la última escena antes del epílogo, explota el melodrama. De repente, se produce un cambio de registro que provoca un cierto rechazo. La trama lúcida y fresca se desvía hacia una dirección muy exagerada y poco coherente con el resto. Así, el final intenta tocar la fibra sensible de una forma precipitada y tan evidente que se queda a medio camino.

Con todo, 'La morta' de Pompeu Crehuet es un espectáculo que busca llegar a un gran público y lo consigue. Se trata de una obra entretenida, amena y muy divertida, cosa que en estos tiempos extraños hace mucha falta.

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