L'home sense veu

informació obra



Intèrprets:
Cristina Cervià, Jordi Subirà
Escenografia:
Elisenda Pérez
Il·luminació:
Lluís Robirola, Xavi Gardés
So:
Lluís Robirola
Vestuari:
Iztok Hrga
Producció:
Temporada Alta 2016, Històries de boscos, Sala Flyhard
Direcció:
Milo Rau
Dramatúrgia:
Florian Borchmeyer
Estrena:
Temporada Alta 2016
Sinopsi:

Aquests dies de confinament no hi ha teatre. Amb l'objectiu de reconfortar i acompanyar aquests dies de soledat i estranyes, moltes companyies que han penjat vídeos dels seus muntatges. Recomana, sensible a la iniciativa desinteressada dels artistes, els ordena a través del web.  


Podreu accedir a les gravacions clicant la pestanya del video de les fitxes o aquí.

La Cecília està a l’atur, té dos fills adolescents i un marit que viu escarxofat al sofà. En Tom Baxter és astronauta i viu aïllat, a la lluna, intentant enviar la seva veu a la Terra. Sense ningú que els comprengui del tot, la Cecília i en Tom van tirant, com anestesiats, esperant que succeeixi alguna cosa que els connecti amb l’entorn i doni sentit a tot plegat. Però el cap de setmana que Cecília decideix substituir la seva amiga a la feina, les seves vides faran un tomb. L’home sense veu parla de la comunicació entre les persones, la soledat i la possibilitat de trobar un llenguatge comú, un traductor universal que ens serveixi per connectar amb els altres, encara que estiguin lluny.

Crítica: L'home sense veu

21/12/2017

Incomunicación interplanetaria

per Alba Cuenca Sánchez

Claudia Cedó se inspira en la ciencia para hablar sutilmente a través de metáforas. Así lo hizo con la aclamada Tortugues, la desacceleració de les particules, comedia en la que un joven y tímido admirador de los quelonios clamaba por un mundo menos acelerado. En esta ocasión, la autora de Un home sense veu se interna en la mente de un chico autista y nos dibuja cómo son sus intentos fallidos de comunicarse con el resto del mundo. Para ello, Cedó le da literalidad a la expresión “estar en la luna”.

Pese a su empeño por dejar la soledad en la que vive,  Tom Baxter – Jordi Subirà-, astronauta inmerso en la exploración del satélite vecino, poco puede entender sobre las cuestiones terrenales que los demás le explican desde el otro lado de la cocina. Es allí donde se encuentra Maria, el personaje interpretado por Cristina Cervià, una maruja cuarentona, extrovertida y sin pelos en la lengua amante de cosas tan mundanas como la comida, el sexo, los reality shows y el cotilleo. Si al principio se muestra un pelín exagerada, pronto conecta con su compañero en perfecta antítesis. Subirá ofrece una cuidada interpretación patente en los silencios y las miradas soñadoras, y su compenetración con Cervià nos sumerge por completo en una historia tierna, original y divertida.

La escenografía de Elisenda Pérez así como el juego de luces y sonido creado por Lluís Robirola i Xavi Gardés nos trasladan con sencillez pero efectividad a los dos mundos por los que la obra transita: La tierra, ambientada en un piso corriente, y la luna, representada con tan solo algunas piedras y aparatos estelares. Los audiovisuales, documentales antiguos sobre los avances de la ciencia en la conquista lunar, aportan el tono científico y realista a la dirección ágil y cómica llevada a cabo por la propia Cedó.

Sin ser excesivamente azucarada, L’home sense veu es una obra singular, fresca, ocurrente y emotiva, orquestada con buenas interpretaciones y una más que correcta puesta en escena. Con ella, Claudia Cedó vuelve a demostrar que no hace falta ir a la luna para encontrar una comedia fácil de digerir que no renuncie a un cierto punto trascendente. 

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