Mare de sucre

informació obra



Autor:
Clàudia Cedó
Direcció:
Clàudia Cedó
Sinopsi:

La Cloe té vint-i-set anys, discapacitat intel·lectual i un desig dins les entranyes des de petita. La incomprensió de la seva família, la fundació on viu i la seva comunitat la durà a una lluita pels seus drets sense precedents, a una rebel·lió maldestra contra una situació injusta que li ha arravatat el poder de decisió del seu propi cos. La Cloe s'enfrontarà a la llei dels homes per aconseguir el seu anhel, íntim i natural: quedar-se embarassada i tenir un fill. Però el viatge la farà dubtar d’ella mateixa. Seria ella una bona mare? Quina és la capacitat que ens converteix en bones mares i bons pares? Totes les persones que tenen fills la tenen? Totes les persones amb discapacitat estan incapacitades per afrontar la maternitat?

Mare de Sucre reflexiona sobre el tracte que estem donant com a societat a les persones amb diversitat funcional. L’assimilació de la jurisdicció dels seus cossos, la sobreprotecció com a excusa per a l’arrabassament de la seva llibertat de decisió.

Crítica: Mare de sucre

18/05/2021

Con Cedó seremos mejores

per Juan Carlos Olivares

Esta crítica de Mare de sucre estuvo a punto de no escribirse. Ganó la curiosidad, la confianza en Clàudia Cedó y las buenas recomendaciones. Ganó sobre el prejuicio de asistir a una función que sólo se podría valorar desde la condescendencia acrítica y protectora. Por un instante ese error parece confirmarse con un público que reacciona con la generosa complacencia de una función de fin de curso. Otro error: fijarse más en la empatía de los espectadores que en la lección teatral que nos ofrece una autora que nos sacude y cuestiona con obras sobre aquellos asuntos que la sociedad sepulta en el silencio. Tan profundo que ni siquiera se percibe como culpable. Lo hizo con la muerte perinatal (Una gossa en un descampat) y reincide ahora con el deseo maternal de las mujeres con diversidad funcional.

Cedó nos coloca pronto en nuestro sitio. Estamos ante algo muy serio, sin una concesión a todo aquello que simplifique la vida o los sueños para hacer teatro. Incluso los momentos cómicos son muy serios. No son risas regaladas. Tampoco las emociones son buscadas con estrategias de dramaturga. Afloran honestas para colocarnos en la tesitura de repensarnos a fondo como sociedad. También sus buenas intenciones. Como el lenguaje ofensivo sustituido por otro más correcto sin percatarnos que sólo perpetuamos la línea divisoria de la diferencia: ellos y nosotros. Sus protagonistas sólo piden el derecho de presentarse a los demás como individuos libres de dudar y equivocarse. Y la autora sólo nos pide que escuchemos y aprendamos, como el personaje de Maria Rodríguez: trabajadora social que entiende que el mundo siempre es renuente a mejorar. Rodríguez y una sensibilidad que trasciende el escenario.

Gran interpretación que compite con las de Ivan Benet y Teresa Urroz. Pero sobre todo con el actor y las actrices de Escenaris Especials. El proyecto de teatro inclusivo que Cedó dirige desde hace 15 años. Como Andrea Álvarez, la protagonista (Cloe, 27 años, 65 por ciento de discapacidad intelectual), que asume con éxito el enorme reto para cualquier actriz de transitar por todos los registros dramáticos que la autora vuelca en un texto que pasa de lo onírico a la denuncia ética, pasando por el monólogo interior, en un complejo continuo. Impacta el momento de honda rabia de Judit Pardàs, congelando la respiración de la sala, y el trabajo gestual de Mercè Mèndez como contrapunto cómico. Y destaca la fuerza interpretativa de Marc Buxaderas. Uno de esos actores que concentran tanta atención con su delicado trabajo -de emociones hacia dentro y hacia fuera- que borras que su herramienta física es un cuerpo que se mueve y se expresa de otra manera.