Mexicatas

informació obra



Intèrprets:
Merlene Avendaño, Lupe Cano, Esmeralda Elizalde, Ariadna Ferreira, Mónica Mar, Thania Paulinni, Marisol Salcedo, Nadia Zúñiga
So:
Jordi Bonet
Il·luminació:
Kiko Planas
Sinopsi:

A partir d’una dramatúrgia original de Sergi Belbel, vuit actrius mexicanes expliquen —amb un humor especial, unes gotes de drama, algunes cançons i un gran desplegament d’energia— les seves experiències en el seu exili a casa nostra. En dotze escenes independents de tall minimalista i a través de la paraula i el cos, les protagonistes intentaran comprendre com es viu Mèxic des d’una distància no desitjada i com es veuen Espanya i Catalunya des de la llunyania propera d’un desterrament agredolç. Aires, aromes, sons i espècies profundament mexicanes barrejades amb la brisa suau, humida, enganxosa i traïdora de la mediterrània. Amb la participació de tres exalumnes del Màster de Creació en Arts de Carrer de FiraTàrrega.

Crítica: Mexicatas

15/11/2018

Mexicanas en Catalunya

per Ferran Baile

Ocho mujeres mexicanas, obligadas a emigrar, miran México desde la distancia y opinan sobre Catalunya, su tierra de acogida, y sobre el carácter catalán, tan distinto al mexicano. Ocho mujeres actrices, talentosas y en la edad de la joven madurez, de los 32 a los 41 años. Ocho Mexicatas, con el corazón partido, añorando México pero a la vez añorando Catalunya cuando viajan a su país natal, tan castigado por la corrupción, la violencia, la sobrepoblación y la pobreza (decenas de millones de personas que se debaten en la miseria y a la vez allí está el hombre más rico del mundo y tres fortunas mexicanas aparecen entre los 15 más ricos del mundo y también uno de los países, no en guerra, en los que son asesinadas más mujeres, líderes sociales y periodistas).

La puesta en escena es minimalista y consta de doce escenas independientes. Un principio demoledor donde vierten una a una su dolor por ese México herido y en descomposición, y a la vez una reivindicación de ese otro México tan rico en lo cultural, en lo artístico y en lo popular, que resiste a todas las tempestades. 

El espectáculo está lleno de momentos brillantes : El juego coreográfico con las ocho actrices sentadas, mientras suena la canción, No volveré; el impagable e hilarante monólogo sobre el significado y el uso de la expresión “setze jutges d´un jutjat mengen fetge d´un penjat”; las confrontaciones del carácter catalán, tan “pulit” y “pa dentro” y el mexicano, tan espontáneo, gritón y “pa fuera”; la conversación sobre el uso de las palabras, como puta, con la e neutra (ai, esa e neutra tan catalana!), absolutamente delicioso; la impresionante interpretación de La Llorona, con el altar de muertos al fondo, esa visión tan vital de la muerte que tiene el pueblo mexicano;  la referencia a la gastronomía mexicana, tan rica y tan interiorizada en el paladar de todo mexicano-a, con esta conseguida escena del añorado ritmo de la máquina de hacer tortillas-las tortillas de maíz (tacos, chilaquiles, enchiladas, pozole, chiles en nogada y todo bien picoso); los bailes y los ritmos tan llenos de vida; deliciosa visión del pan con tomate y la reivindicación de denominarlo “pa amb tomacatl”, en lengua prehispánica náhuatl, ya que el tomate vino de México; la nostalgia por ese mundo que ya solo va quedando en el recuerdo del México que se dejó, en la indignación impotente por el México actual y en la adaptación a un nuevo mundo en el que edifican su presente y su futuro…..

Emociones, rabia, humor y mucho para meditar. Una confrontación vital y cultural muy enriquecedora en esta sociedad cada vez más mestiza donde es tan importante conservar las raíces de origen, como enriquecerlas con la gran variedad de nuevos estímulos que nos llegan de diversas partes del mundo. Una valoración de lo mucho bueno que hay en los catalanes y lo mucho bueno que nos aportan, en este caso la cultura y la vitalidad mexicana, y una invitación siempre sana y necesaria a la autocrítica (deixar de mirar-nos tant el malic), desde los ojos de nuestros nuevos vecinos que nos ven con ojos nuevos y muchas veces sabios. Comprender que no somos tan tan ni muy muy, o dicho de otra manera ni tan muy ni muy tan. Por ejemplo, respecto al carácter mexicano, nosotros somos mucho mas interiorizados (reprimidos?, algo, debemos reconocerlo, nos cuesta cantar y bailar, cosa que los mexicanos hacen cotidianamente de forma natural y espontánea) y ellas-os son más impulsivos (menos reflexivos), muy caóticos (poco ordenados y metódicos) y bastante gritones. Entre muchas otras variantes que nos pueden enriquecen mutuamente en esta búsqueda del equilibrio, del punto medio en el que coincidir y crecer.

Solo hay un punto, que me atrevería a poner en cuestión, el sketch de la Catedral de Guadalupe, edificada sobre una pirámide azteca, con el boicot-asalto del comando reivindicativo secuestrando a la conferenciante (con delicioso acento catalán). Resulta innecesariamente largo y termina con una clase de historia sobre el 1714 con alabanza catalanista incluida, que chirría. Parece puesto en calzador y resulta poco teatral, lastrando el conjunto.  Cuando a continuación llega el monologo del Setze jutges y el espectáculo vuelve a su frescor y espontaneidad inicial, el espectador lo agradece.

La génesis del espectáculo

Al finalizar una conferencia en la Sala Beckett, el reconocido director y dramaturgo Sergi Belbel fue requerido por dos actrices mexicanas que le propusieron para dirigir un espectáculo sobre la visión de ocho mujeres-actrices mexicanas residentes en Catalunya, “maestro (los latinoamericanos son siempre muy respetuosos), sería un honor para nosotras, si aceptara dirigir este espectáculo”. Sergi Belbel aceptó de inmediato, solo que por cuestiones de agenda no podría dirigirlo y lo encomendó a su mano derecha Antonio Calvo, exiliado voluntario interior ya que es nacido en Córdoba. Sergi Belbel animó a las actrices a que pasaran sus ideas al papel y se encontró en una semana con 300 folios, sobre los que fue armando la dramaturgia. Antonio Calvo canalizó el torrente temperamental de las actrices, dándoles sentido de orden y disciplina, para conseguir el ritmo requerido por el espectáculo. 

La Fira de Teatre de Tàrrega fue la primera en aplaudir y con pleno éxito este espectáculo, que tras la breve estancia en el Espai Brossa, viajará a diversos lugares de Catalunya y que aconsejamos no perdérselo. Al final de la función del miércoles día 14, pudimos asistir a un enriquecedor coloquio con las ocho actrices, el director, Antonio Calvo y el dramaturgo Sergi Belbel, que fue moderado por la periodista y escritora mexicana Sonia García García. El coloquio volverá a repetirse tras la última función, domingo día 18, en este caso moderado por la también mexicana doctora en artes escénicas y operópata, Enid Negrete.

Ocho Mexicatas, muy Mexi y bastante Catas

Son mujeres y las ocho, por motivos diversos se exilaron a tierras catalanas. Las ocho son actrices licenciadas, todas menos una, en la Escuela Nacional de Arte Teatral de Ciudad de México y cosa curiosa en cursos y épocas distintas. Fue el facebook el que hizo que se conocieran y se decidieran a montar la Companyia Cor de Maguey, para dar vida a este notable espectáculo coral: Mexicatas.  

Por orden alfabético de apellidos, ellas son: Marlene Avendaño (también bailarina, coreógrafa y periodista), Lupe Cano (también cantadora de música tradicional mexicana y que toca la jarana, propia del son jarocho), Esmeralda Elizalde (especializada en teatro de compromiso social),  Ariadna Ferreira (también productora e investigadora teatral), Mónica Mar (también cantante), Thania Paulinni (también profesora de yoga y coreógrafa), Marisol Salcedo (a quien pudimos ver en su espectáculo Frida Kahlo Viva la vida) i Nadia Zúñiga (también directora y pedagoga).

Para saber más y ponerse en contacto con la compañía, http://mexicatas.com

text : ferranbaile@gmail.com

   


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