Solo llamé para decirte que te amo

informació obra



Dramatúrgia:
Nelson Valente
Direcció:
Nelson Valente
Intèrprets:
Lide Uranga, Juan Pablo Kexel, Gonzalo Saenz, Ramiro Delgado, Julia Eva Saggini, Marianela Pensado, Mayra Homar
Composició musical:
Ignacio Gómez Bustamante, Silvina Aspiazu
Vestuari:
Inés Saavedra
Ajudant de direcció:
Germán Lozano
Sinopsi:

La Patricia viu amb la seva mare, la seva germana, els seus fills bessons i la parella d’un d’ells. Ella porta la casa endavant, té aquest pes sobre la seva espatlla. Però rebrà una trucada que canviarà la seva vida per sempre.

Crítica: Solo llamé para decirte que te amo

17/10/2021

Parásitos a la argentina

per Imma Fernández

Se metió a público y crítica en el bolsillo en su presentación en La Villarroel con la maravillosa ‘El loco y la camisa’, luego llegaron ‘El declive’ y ‘Els gossos’, y ahora Nelson Valente ha vuelto a sentar cátedra con otro retrato familiar, algo más desmelenado que aquel primero marcado por la sumisión silente de una infeliz ama de casa (como también eran las mujeres de ‘Els gossos’) maltratada por su marido. En ‘Sólo llamé para decirte que te amo’, la infeliz es Patricia (estupenda Mayra Homar), una madre divorciada que sostiene a toda una parentela de parásitos: dos hijos mellizos ‘ni-nis’ aún por destetar, la novia de uno de ellos instalada en la casa, una hermana déspota y su madre, que vive una segunda juventud con sus noches de ligues y alcohol, y sus días de resaca. La abnegada Patricia carga con toda esa panda de infantiloides egoístas sin rechistar, entre los silencios que tan bien maneja Valente. Pero esta vez, a diferencia de en otras obras suyas (ojo, ¡spoiler!), la desdichada pasará a la acción, y sin necesidad de abrir la boca.

El director y dramaturgo argentino no se anda por las ramas y ya en los primeros minutos traza con su ágil y precisa escritura el demoledor placaje del clan a Patricia. Esta recibe una llamada telefónica de un exnovio que la llena de ilusión, pero es interrumpida al entrar en escena a gritos uno de sus hijos reclamando su atención (¡mamá, el baño está ocupado!) y poco después el resto de la familia con más demandas. Valente dice mucho con los silencios y con los detalles, como el de la pinza con la que Patricia se recoge el pelo y que se quita para soltarse la melena emocionada cuando le llama su amigo; una pinza que al final actuará de testigo en el relevo de roles.

Todo el reparto está magnífico, con la divertidísima Lide Uranga (la madre juerguista) y una excelente Roser Batalla, con doble mérito por su dominio del acento porteño. La catalana interpreta a Maricel, la hermana también chupóptera de Patricia, a la que pide dinero mientras le reprocha lo mal que maneja la casa. Entre las risas del público, las tragaderas de Patricia parecen no tener fin y asoma bajo esa capa de comedia el drama doloroso de tantas mujeres esclavizadas incapaces de rebelarse y decir ¡basta! Una espléndida obra que, programada en el ‘off’ La Villarroel -aprovecha la escenografía de ‘Començar’-, merece un largo recorrido en la cartelera.