Josefina la gallina puso un huevo en la cocina

informació obra



Autor:
Vaca 35
Intèrprets:
José Rafael Flores
Composició musical:
Alberto Rosas
Ajudant de direcció:
Mari Carmen Ruiz
Il·luminació:
Natalia Sedano
Escenografia:
Natalia Sedano
Producció:
Vaca 35 Teatro
Dramatúrgia:
Jordi Oriol, Daniela Feixas
Sinopsi:

El silenci de la nit quan l'enorme Ciutat de Mèxic dorm, i que al mateix temps desapareguis en aquesta immensitat.

Un indigent amb tota la seva vida dins d'un carret metàl·lic de supermercat.

Plorar asseguda en li excusat sobre de la teva pròpia merda.

Mirar un punt fix en el no res i que t'assaltin les llàgrimes.

Un rostre desencaixat.

Ser un complet buit.

Potser en tot cas, aquesta sigui una investigació sobre l'amor i la solitud.

Josefina la gallina puso un huevo en la cocina és el primer treball unipersonal que Vaca 35 decideix explorar. Seguint la línia de treball de creació col·lectiva, aquesta indagació va prendre com a punt de partida un esdeveniment de la infància de l'actor. La migració com un concepte detonant i les gallines com a metàfora de les nostres vides.


Crítica: Josefina la gallina puso un huevo en la cocina

18/06/2018

Un espectáculo para aplaudir hasta que las manos duelan

per Iolanda G. Madariaga

En la Sala Atrium han montado un gallinero que conviene visitar. Sólo hay una gallina, pero se trata de una gran ponedora. Sola, rodeada de sus queridos huevos, nos cuenta su particular historia. La conmovedora grandeza de La gallina Josefina, reside en la extremada humildad de su concepción y puesta en escena. El nuevo espectáculo de los mejicanos Vaca 35 llega en forma de monólogo tragicómico, acompañado por la música de un acordeón en manos de Alberto Rosas. Un formato hasta ahora extraño en una compañía que firma sus espectáculos como creaciones colectivas. Mantienen, sin embargo, esta forma de trabajar; aunque, sin duda, las vivencias propias del actor José Rafael Flores ocupan una parte esencial de esta puesta en escena cuya dirección firma Diana Magallón. Se mantienen también en la línea de un teatro hecho con referentes cotidianos y populares y siguen ahondando en los elementos tradicionales de raíz mexicana sin menoscabo de su proyección internacional. Este es el cuarto de los espectáculos de Vaca 35 (en 2017 cumplió su décimo aniversario) que se han podido ver en los escenarios catalanes: Lo único que necesita una gran actriz es un gran texto y las ganas de triunfar (Fira Tàrrega, 2014; Atrium, 2015), Cuando todos pensaban que habíamos desaparecido (Fira Tàrrega, 2015, Villarroel, 2016) y Ese recuerdo ya nadie te lo puede quitar (Nau Ivanov, 2016). Los dos primeros de reconocido éxito.

El actor José Rafael Flores se nos presenta como una gallina -extraordinario en la creación gestual de la gallina- y, desde este personaje, hace un repaso de su vida que corre en paralelo a la asunción de su condición de ave gallinácea. En un espacio escénico sin recovecos ni escondrijos, aunque resuelto para que pueda sugerir una multitud de escenarios, el protagonista expone su teoría sobre la organización social del gallinero. Una organización jerárquica clara que Josefina describe con didáctica precisión. A José Rafael le hubiera gustado ser golondrina, un ave migratoria que goza de mayor prestigio en el imaginario popular y a la que se asocia con la idea de libertad. Pero, en el fondo -viene a contarnos Flores, con conmovedora dignidad- uno acaba por identificarse con la imagen que los otros tienen de uno mismo. Terrible conclusión, no por terrible exenta de certeza. Nuestra protagonista, nace con forma de cachorro de hombre en Ciudad Juárez (Chihuahua). En la ciudad fronteriza inicia, en su infancia escolar, el tránsito hacia su actual condición. Un tránsito que va acompañado de dolor. El lamento agridulce del acordeón le hace eco al dolor de sentirse diferente en una sociedad de roles drásticamente definidos. Conocerá otros dolores: el de los migrantes, el de los explotados, el de las mujeres ultrajadas, violadas, torturadas, asesinadas o desaparecidas. La gallina Josefina, aún con ansias de volar, pero lastrada por su dolor, llegará a Ciudad de México. Allí conocerá a su primer y único amor, conocerá también que el amor duele. Hará suyos el dolor de los suburbios, el del rechazo social y el de las prostitutas… más putas que las gallinas. La música se hace más amarga y profunda. Acordeonista y actor unen sus voces para entonar a capella un dramático cardenche, el canto melancólico rescatado del folklore del desierto fronterizo. En este punto de su periplo vital, decide asumir definitivamente su condición de gallina. Será una gallina, la mejor ponedora, la más esforzada, cariñosa y atenta con sus huevos. El espectáculo culmina con un brillante punto final que deja un sabor fuerte de aguardiente artesano, como el sotol del desierto de Chihuahua que nunca fue del agrado de la Gallina Josefina.