La col·lecció

informació obra



Direcció:
Albert Prat, Sigrun Fritsch
Traducció:
Víctor Muñoz i Calafell
Intèrprets:
Òscar Intente, Alberto Díaz, Laura Pujolàs, Sergi Torrecilla
Escenografia:
Xesca Salvà
Il·luminació:
Sergi Torrecilla
Vestuari:
Nídia Tusal
Caracterització:
Toni Santos
Ajudant de direcció:
Ignasi Guasch
So:
Joan Solé
Producció:
Maria G. Rovelló
Companyia:
Alumnes màster Fira Tàrrega
Sinopsi:

Una trobada en un hotel desencadena l’acció d’aquesta obra de text, en clau de thriller, que explora la relació entre dues parelles que es dediquen al disseny de moda. Una peça inquietant de Harold Pinter sobre les múltiples cares de la veritat i sobre la lluita cruel i dolorosa per esbrinar-la, que es representa per primer cop a l’Estat espanyol. Com va dir l’autor en rebre el Nobel de Literatura, «a vegades creus que tens la veritat d’un moment i, aleshores, se t’esmuny de les mans i s’escapa».

Crítica: La col·lecció

01/11/2015

Sobran costuras y falta tensión

per Elisa Díez

(...) Con una escenografía a lo largo de la Sala Beckett y dos espacios separados, una iluminación con tantos claroscuros como el texto, las mentiras de entremezclan con las verdades, en una narración que huye de la ordenación cronológica y que constituye todo un puzzle donde las piezas que faltan las tendrá que buscar el espectador.

Si la puesta en escena es sobria, sin excentricidades, y ya no es una sorpresa si la disposición de la sala, con un texto que le hubiera faltado ser hilvanado, a un espectador avispado puede tirar del hilo antes de cuenta y dar con el final mucho antes de lo que autor y compañía le hubiera gustado. Las interpretaciones cumplen con la media de corrección que se le puede exigir al teatro de Harold Pinter. Quizás quien rompe la regla sea Sergi Torrecilla la más convincente de todas y Òscar Intente, el único que consigue mantener el misterio por un periodo más largo, sin que se le vea el latón.

Admito que no es fácil ni de hacer ni de ver un Harold Pinter, pero también hay que admitir que La col·lecció no es ni de lejos lo mejor del dramaturgo inglés. Le falta intensidad al mismo tiempo que deja entrever sus costuras antes del tiempo, por lo que el espectador cuando averigua qué va pasar sufre el efecto de desconectar hasta que pase aquello que sabe que pasará. Y al final, pasa.

Trivial