La Treva

informació obra



Intèrprets:
Clara Segura, Ramon Madaula, David Selvas, Mima Riera
Traducció:
Cristina Genebat
Escenografia:
Cesc Calafell
Il·luminació:
David Bofarull
So:
Damien Bazin
Vestuari:
Maria Armengol
Caracterització:
Paula Ayuso
Producció:
La Brutal, La Villarroel, Bitó Produccions
Autor:
Proyecto Azul
Direcció:
Paula Ribó
Sinopsi:

Any 2009. Els Estats Units han envaït l’Iraq des del 2003. La Guerra continua. La Sarah, una prestigiosa fotògrafa de guerra, torna de l’Iraq al seu apartament, a Brooklyn. Ha resultat greument ferida a causa de l’esclat d’una bomba mentre cobria el conflicte. L’acompanya el James, també reporter de guerra, que després de patir una crisi nerviosa i abandonar l’escenari del conflicte, ha hagut de tornar-hi a buscar la seva dona. Un cop a casa, hauran de cicatritzar les ferides.

La visita del Richard, editor i bon amic de la parella, acompanyat de la seva nova nòvia, la jove i ingènua Mandy, farà que la Sarah i el James revisin el seu projecte de vida i de parella. Un any de treva per a que cadascú decideixi, finalment, què vol fer amb la seva vida.

Julio Manrique, finalista en la categoria de director. Premis de la Crítica 2016

Mima Riera, finalista en la categoria d'actriu de repartiment. Premis de la Crítica 2016

Ramon Madaula, finalista en la categoria d'actor de repartiment. Premis de la Crítica 2016

Crítica: La Treva

19/11/2016

Clara Segura, simplemente

per Elisa Díez

Hay pocas historias donde sean las mujeres las que muevan los hilos. Un personaje que parece hecho por y para el lucimiento, una vez más de Clara Segura. La Segura que entra renqueante en escena, pero que al mismo ritmo que su personaje consigue sobreponerse de los varapalos que le otorga un texto irregular y se vuelve a meter al público en el bolsillo. 

La otra delícia de personaje lo interpreta Mima Riera, que como nos quiere la cosa, dibuja una delicada, tierna y cómica Mandy Bloom. Con un punto de naïf que condimenta cada una de sus intervenciones, poco a poco su inocencia se hace estimar y deseas que vuelva a aparecer por la puerta. En La Treva los personajes masculinos son secundarios, están, son presentes, pero al compararlos con los femeninos llevan todas las de perder. 

Cesc Calafell ha construido una escenografía a dos bandas, un precioso loft donde vuelve una derrotada fotoperiodista de guerra después de ser abatida. Un impás, una tregua, en su carrera que le lleva a preguntarse porqué hace lo que hace. No hay respuesta, quien vive con las ganas de aventuras en la sangre poco le puede decir volver a su "aburrida" vida de Brooklyn. 

(...)

La Treva es una comedia que se digiere muy bien. A veces tan naïf como la Mandy, a veces que busca volar más alto que sus globos, pero se queda a medio camino, porque eso no era su verdadero fin y no le llegan los medios. Teatro comercial para pasar la tarde resguardada del frío o de la lluvia. A la salida, compruebas que la vida sigue su curso.