Alguns dies d'ahir

informació obra



Autor:
Jordi Casanovas
Direcció:
Ferran Utzet
Intèrprets:
Míriam Iscla, Abel Folk, Marta Ossó, Francesc Cuéllar
Sinopsi:

LA VIDA D’UNA FAMÍLIA DURANT ELS 4 MESOS POTSER MÉS IMPACTANTS DE LA NOSTRA VIDA RECENT, ELS MESOS CLAUS DEL ‘PROCÉS’

La família Font, que viu en una població a uns trenta minuts de Barcelona i de poc més de deu mil habitants, veu sacsejada la seva quotidianitat a partir dels fets polítics que succeeixen a Catalunya durant els mesos de setembre, octubre, novembre i desembre de 2017.

En set dies posteriors a altres set dies políticament molt determinants, la família es troba al voltant d’una taula i comenta o discuteix el que passa a fora, el que els passa a dins i com això els està transformant en una petita o gran mesura.

Crítica: Alguns dies d'ahir

12/06/2021

Un país en el comedor

per Juan Carlos Olivares

Jordi Casanovas traslada al comedor de un hogar catalán la dialéctica política. Una familia lo suficientemente alejada de la metrópolis -con sus vínculos afectivos con la capital- para que sea más natural el arco ideológico que se reúne alrededor de la mesa. Cuatro sillas para las posiciones respecto al procés que permiten el diálogo en las diferencias. Las otras -las radicalmente opuestas- también están. Voces físicamente ausentes, pero con su influencia por los poros de los afectos. Familia que vive y sufre en primera persona los acontecimientos que marcaron la historia reciente de Cataluña, entre septiembre y noviembre de 2017.

A pesar de las apariencias, Alguns dies d’ahir quizá no es la obra con mayor voluntad política de Casanovas. Se recibe más como un epílogo (primera acepción de la RAE: recapitulación de lo dicho en un discurso o en otra composición literaria). Parece recoger los argumentos y contrargumentos escuchados o leídos en las tribunas parlamentarias o mediáticas. Nada nuevo, excepto los cuatro años pasados por el público, que aporta, con el autor, su propia distancia, pero sobre todo la tragedia o ironía de la decepción de las declaraciones sumarísimas. Comprobar que a veces la historia sólo se acelera en apariencia y la disrupción llega por donde menos se espera.

Lo más interesante de esta pieza es visibilizar la dimensión de la intra o microhistoria en los acontecimientos históricos y cómo influye en las relaciones personales. No sólo en su capacidad de generar distancia, incluso ruptura. Casanovas no esquiva este recurrente tópico del argumentario antiprocesista, pero lo sitúa al mismo nivel que otras influencias de lo colectivo en lo privado, como la oportunidad que ofrece como excusa providencial para postergar decisiones de pareja o paternofiliales. Cuando la obra se adentra en esta intimidad, como siempre dominada por las imperfecciones y crisis personales, es cuando la obra adquiere otra densidad dramática. En parte por el equilibrio de virtudes y pecados que retrata el autor y en parte por la delicadeza con la que dirección de Ferran Utzet trata la sustancia humana y que traslada a unas excelentes interpretaciones de Míriam Iscla, Abel Folk, Marta Ossó y Francesc Cuéllar. Precisión que no se celebra en los momentos más explícitamente dramáticos si no en los pequeños gestos, en la escucha, en las miradas, la pausa justa para digerir las emociones. En este teatro, en estas interpretaciones de microscopio es cuando la función muestra sus auténticas bondades.