Así bailan las putas

Teatre | Nous formats

informació obra



Autoria:
Ana Chinchilla, Jan Vilanova, Pau Roca
Direcció:
Pau Roca
Dramatúrgia:
Jan Vilanova
Intèrprets:
Júlia Bertran, Ana Chinchilla
Assesoria de moviment:
Alba Sáez, Ana Chinchilla
So:
Clara Aguilar
Il·luminació:
Guillem Gelabert
Escenografia:
Paula Font, Paula González
Sinopsi:

Sona estrany, oi? Però és el que ens proposa la periodista cultural Júlia Bertran, autora del llibre M'estimes i em times en el qual, mitjançant il·lustracions i converses amb diversos personatges, posa en qüestió l'amor romàntic, la cultura monògama, la família tradicional i, en conjunt, els rols sexistes que regeixen la nostra vida íntima i social. Podem desprendre’ns d’aquests mandats de gènere i estimar sense cotilles prefabricades? Potser la dansa és una bona manera de començar a alliberar, d'entrada, els nostres cossos. La Júlia Bertran ha estudiat el ball que es coneix com a perreo o twerking, sovint considerat un ball patriarcal que cosifica i denigra les dones. Però si heu provat de moure el cul al ritme de la música, sabreu que el femení de cos mai no és cosa. I és que potser el caràcter patriarcal del twerking rau en la manera com ens el mirem i no en el ball en si mateix, de la mateixa manera que una faldilla curta o un escot no són pas masclistes, però potser sí que ho són algunes de les mirades que s'hi projecten. Com desmuntem la perspectiva androcèntrica que ha marcat la nostra mirada al món? Alliberem el cos femení de la culpa que el travessa. Això el que ens proposen a Twerking. I fem-ho de la mà de la Júlia Bertran i de l’Ana Chinchilla, una de les professores de ball que li ha ensenyat a moure el cul i les idees. Sacsegem natges i prejudicis, celebrant-nos, convertint la dansa en una trinxera des d’on combatre els estereotips sexistes que homes i dones tenim tan assumits.

Sixto Paz porta a escena els conceptes dels quals Júlia Bertran parla en el seu llibre. És una companyia teatral integrada per creadors de camps diversos, i no només de l'escena, que defensa l'eclecticisme per afrontar des de punts de vista diferents cada projecte que emprenen. Tot i això, sempre basen la seva feina en les emocions, en l'actualitat i en el públic assistent, a qui els agrada implicar en els seus muntatges. El 2017 ja van portar al festival Tender Napalm, un text de Philip Ridley que va dirigir Pau Roca.

Finalista a revelació. Premis de la Crítica 2019

Crítica: Así bailan las putas

31/10/2019

Como nos dé la puta gana

per Alba Cuenca Sánchez

Así bailan las putas es una conferencia escenificada sobre feminismo, historia, autodefensa y baile. Un clamo por la libertad de ser como queramos. Pero también es una confesión muy íntima y valiente. Un desnudo metafórico en el que las polifacéticas Júlia Beltran y Ana Chinchilla –esta última profesora de twerk- hablan de sus experiencias e inquietudes, en las que todas nos podemos sentir identificadas.  

El espectáculo tiene dos grandes valores. El primero, la honestidad y la valentía con la que las conductoras hablan de sus experiencias. Bertran desgrana las inseguridades e incoherencias durante la escritura de su libro M’estimes i em times (Amar y timar, en la versión castellana), mientras que Chinchilla explica diversos episodios de su adolescencia en Colombia, pasando por recuerdos entrañables, pero también por experiencias traumáticas. La dirección de Pau Roca hace que, la mayoría de las veces, las performers se limiten a contar lo sucedido sin más artefacto que la fuerza de sus miradas. En otras ocasiones, integran también algunos movimientos poéticos. Resulta especialmente potente el momento en que, con un control impecable del ritmo, recitan a dos voces experiencias muy comunes que tatúan literalmente los brazos de las mujeres.

El segundo gran elemento es la cercanía. Sin perder ni por un momento la conexión con el público, sus miradas y sus sonrisas convierten el espacio en una reunión de compañeras, generalmente mujeres jóvenes, que reflexionan en conjunto sobre algunos aspectos de lo que implica ser mujer en una sociedad que desde tiempos inmemoriales ha estado controlada por hombres. De entrada, nos sentamos en el suelo, en las pequeñas tarimas que rodean el espacio rectangular. Pero eso durará poco. A lo largo de la función nos iremos moviendo y haciendo el espacio más libre, más nuestro. Ellas irán alternándose la palabra apoyadas por proyecciones, música y videos, en un formato que recuerda a espectáculos recientes como Livalone de Francesc Cuéllar y Alejandro Curiel o This is Real Love del colectivo VVAA. La sensación de comunidad y de experiencia compartida se hace muy patente.

A lo largo de la hora y cuarto de función se habla de muchísimos temas. Se nota que lo que queda en la obra es el reducto de un gran trabajo de investigación del que se ha tenido que reducir información. Eso hace que algunos de los temas, como la autodefensa de las mujeres o la historia de Joana Call La Sucarraña, condenada y torturada por brujería en el siglo XV, por citar algunos, se traten con pequeñas pinceladas. Las acciones son condensadas y a veces se echa en falta un poco más de respiración o por lo menos una transición más suave. De hecho, ese paso abrupto de un tema al siguiente hace también que las experiencias narradas queden a veces separadas de los datos de investigación, como bloques compactos e independientes.  

Con todo, el espectáculo tiene una fuerza admirable. Y el baile, aunque solo es una excusa y podría usarse mucho más, acaba creando un clima de diversión y optimismo. Al final, moviéndonos con el estilo o la torpeza de cada una –y con el poco espacio, pues es mucha la ocupación-, acabamos sintiéndonos un poco más valientes. Aunque solo sea por eso ya vale la pena. Así que por muchos más bailes, como nos dé la puta gana.